El Colegio Mayor Peñafiel volvió a vivir su Semana Grande entre el lunes 20 y el domingo 26 de marzo. Se trata de una de las tradiciones más esperadas entre todos los residentes y colegiales. Siete días intensos, en torno a la fiesta de san José, en los que se organizan planes más especiales.

De la mano de David Álvarez, nuestro decano in pectore, la Semana Grande se inició con la explicación del juego del Asesino. A todos se nos hace entrega de nuestros “objetivos”, que habremos de eliminar mediante un comentario o con la entrega de algún objeto. También se explicó el juego de la pelotita que, a partir de ese momento, empezó a pasar de mano en mano con sólo decir “sí” o “no”.

Cine y palomitas

El martes fue el turno de la peli de miedo, bien acompañada para la ocasión de una bolsa gigante de palomitas. El miércoles se organizaron diversos torneos de modalidades deportivas menos practicadas, pero no por ello menos divertidas. Quizá la que más destaque es el ping-pong o tenis de mesa, aunque las risas fueron con el “Caos” o torneo de baloncesto que consiste en eliminar a tu rival a base de encestar antes que él.

El jueves por la noche nos fuimos a la Bolera, donde Samu demostró su habilidad para hacer plenos y semiplenos. El viernes, en un entorno más relajado y previo a la traca final del día siguiente, fue el momento de los juegos de mesa, como el póker o el mus. Y el sábado vino uno de los planes más esperados: la partida de paintball en Toro (Zamora). A la vuelta, parrillada o como solemos llamarla “la hamburguesa de tu vida (la que  tu madre nunca te dejó tomar)”. Reposadas las fuerzas, amanecimos un poco más tarde de lo habitual el domingo para dar buena cuenta del brunch o desayuno americano.

Una semana llena de planes especiales

Lo dicho: una semana llena de planes especiales. Lo propio de una Semana Grande de fiestas. Así es el vida en el CMP.

 

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